¿Cómo afecta la menopausia y la andropausia a nuestro sistema circulatorio?

Como hemos visto en artículos anteriores, la menopausia y la andropausia tienen muchas consecuencias en el cuerpo y la salud de hombres y mujeres. El sistema circulatorio no es una excepción y también se ve alterado en esta época vital.

Durante la andropausia el varón sufre un descenso en la producción de testosterona ligado al proceso de envejecimiento. Varios estudios científicos vinculan esta menor secreción hormonal con un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Asimismo, durante la menopausia, la deprivación estrogénica causa de un aumento importante de riesgo en cuanto a accidentes cardiovasculares en la mujer.

Menopausia y enfermedades cardiovasculares

Existe un papel protector del estradiol (hormona esteroide sexual femenina) en el periodo de actividad genital respecto a las cardiopatías. Hasta la menopausia, la tasa de infartos de miocardio o angina de pecho representa en la mujer la mitad de la observada en el hombre.

A partir de la menopausia el número de accidentes cardiovasculares tiende a igualarse.

Ello se debe a que la falta de estrógeno, junto al proceso de envejecimiento, produce un aumento de colesterol. Esto se une a que, con los años, hay una tendencia a la diabetes, a la obesidad y a la hipertensión arterial, factores nefastos para el corazón.

Todos estos factores se potencian en la menopausia debido al déficit estrogénico, aumentando la incidencia de los accidentes vasculares. El tratamiento hormonal puede servir como prevención de la enfermedad cardiovascular, tal y como defiende el Dr. Urtiaga, especialista en Cirugía Vascular en Zaragoza.

Andropausia y enfermedades circulatorias

A pesar de que los hombres tienen mayor propensión a sufrir problemas cardiovasculares, la influencia de las hormonas sexuales masculinas en este tipo de trastornos ha sido ignorada. Según varios estudios los varones con enfermedades cardiacas presentan niveles más bajos de testosterona en la sangre que aquellos con un funcionamiento arterial normal.

Entre los 50 y los 60 años, los hombres experimentan una disminución en la producción de hormonas masculinas. Como hemos dicho, existe una relación entre los niveles bajos de testosterona y factores de riesgo cardiovascular como el exceso de colesterol, la hipertensión arterial y los mayores niveles de insulina en sangre, de la misma forma que las mujeres. Además, hay que añadir que la testosterona favorece la dilatación arterial y una mejor circulación de la sangre.

Pregunta.- ¿Dónde aparecen los primeros síntomas de alarma de que nuestro sistema circulatorio está cambiando?

Dr. Urtiaga.- Los primeros síntomas de alarma son múltiples y aparecen en distintas etapas de la vida. Está relacionado con la forma en la que hemos vivido y en la que nos hemos cuidado.

El cuerpo no deja de ser una máquina que, generalmente, cuidamos muy poco y que vive 80 años.

Hay que concienciar a la gente de la importancia de cuidarnos para prevenir cualquier tipo de enfermedad, incluyendo las del sistema circulatorio. Depende de muchos factores, muchos de ellos genéticos, que desarrollemos una enfermedad u otra.

P.- ¿Realmente a partir de la Menopausia y de la Andropausia es cuando los problemas de nuestras venas y arterias se vuelven muy serios? ¿Son muy frecuentes?

Dr. U.- La Menopausia y la Andropausia son unas etapas de la vida en las que dejamos de producir ciertas hormonas, que producen una prevención en el campo vascular. Cuando no las tenemos la incidencia de algunos problemas arteriales es mucho mayor.

Esto es un factor, pero hay muchos otros como el colesterol, factores de coagulación, hipertensión, genéticos… que sobreañadidos pueden ayudar a desarrollar la enfermedad. De ahí la importancia de tener una buena nutrición, no fumar…

Antiguamente, la mujer tenía menos enfermedades vasculares que el hombre, pero en la actualidad esto está cambiando, ya no es como la mujer de hace 40 años. La mujer de hoy fuma más, se ha adaptado a una vida semejante a la del hombre y ha ido adquiriendo los factores que provocan estas enfermedades. En los últimos estudios se equipara la mujer con el hombre en este sentido.

P.- ¿Cómo podemos identificar un posible problema vascular cuando vivimos la menopausia y la andropausia?

Dr. U.- Hay que ir al médico y hacer controles analíticos en los que se ve como está el colesterol, la tensión, saber las enfermedades de nuestros antecesores… Así podemos saber si tenemos predisposición. A esos años debemos acudir a controles por sistema.

P.- Cuando llegamos a la consulta con un problema vascular por no haber tenido el cuidado suficiente, ¿hay tratamientos que puedan remediarlo? ¿Todas las lesiones tienen un tratamiento?

Dr. U.- Sí. Sobre todo, en esta etapa en la que se han reconvertido los tratamientos. Lo que antes operábamos en abierto ahora lo hacemos con cirugía mínimamente invasiva.

Ahora tratamos por punción a paciente, hace 40 años a partir de los 65 años no operábamos, ahora empieza a ser habitual operar a pacientes de 90 años.

Tratamos enfermedades, no edades, si puede aguantar la intervención, se hace. Soluciones hay para casi todo.

P.- ¿Algún consejo para poder conservar nuestro sistema circulatorio?

Dr. U.- Debemos hacer un conjunto de cosas para llevar una vida sana. Andar 3 o 4 kilómetros diarios es fundamental, andando movilizamos todo el campo vascular.

Si hacemos una vida sedentaria, a la larga se tiende a un tipo de patología que si anduviéramos más no lo tendríamos. Andar es bueno y también llevar una dieta equilibrada, como la mediterránea, que es la mejor.

La sociedad está llevando una vida poco sana y eso pasa factura. Se fuma bastante, se bebe bastante y se come de forma descontrolada, quizás por el tipo de trabajo.

P.- ¿Recomienda a las mujeres tomar estrógenos en esta época?

Dr. U.- Con respecto a dar o no dar estrógenos o tratamiento hormonal en esta época las opiniones son muy variopintas. Yo podría decir casi con total seguridad quien lleva tratamiento hormonal y quien no, por la constitución anatómica del colágeno, de la cara…

Yo lo recomiendo. Hace décadas se decía que dar hormonas provocaba una mayor incidencia de cáncer, pero hoy en día ya se ha demostrado que no es así.

En Estados Unidos se hace mucho y, para una mayor prevención, cuando la mujer deja de tener su función a nivel ginecológico se le hace un vacío de mamas y ginecológico porque es el tipo de cáncer que se puede producir por este tipo de hormonas.

Dr. Urtiaga – Especialista en Cirugía Vascular

Experto en:

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