282017Feb
¿Cuales son las lesiones más frecuentes del esquí? ¿Se pueden prevenir?

Durante los últimos 50 ó 60 años se ha popularizado el esquí alpino tal y como lo conocemos hoy en día, convirtiéndose en uno de los deportes de invierno más practicados en todo el mundo, lo que ha provocado un incremento importante de accidentes en las pistas.

El Snowboard hace furor entre los más jóvenes y también se ha incrementado notablemente el esquí de fondo, el esquí con raquetas… Todos ellos son deportes en los que te deslizas, por lo que lo normal es caerte.

En todas las variantes del esquí se aplica inexorablemente la ley de la gravedad y no hay practicante de esta disciplina que se haya librado de una caída que es más probable lógicamente practicando el esquí alpino que el esquí de fondo o con raquetas.

La práctica del snowboard o tabla de esquí a nivel popular se generalizó en la década de los 80 y condicionó un aumento de lesiones en la muñeca y clavícula ya que en esta modalidad las rodillas no suelen lesionarse al ir paralelas y sujetas a la tabla.

Según explica el Dr. Félix Pastor, especialista en Traumatología, Cirugía Ortopédica y Artroscópica en Zaragoza, las lesiones más frecuentes se dan en las rodillas y la causa más habitual son las caídas y golpes.En el reproductor superior puedes escuchar la entrevista que le hicieron al Dr. Pastor sobre este tema.

Pregunta.- ¿Cuáles son las lesiones más frecuentes?

Dr. Pastor.- En cualquiera de las variantes de deporte de invierno las lesiones más frecuentes son los golpes y contusiones, generalmente en los costados, hombros y zona alta de los muslos o caderas.

En el esquí clásico de dos tablas paralelas las lesiones de rodilla (37%) son las más frecuentes y de mayor gravedad ya que afectan a los ligamentos y meniscos. Así las lesiones del ligamento cruzado anterior y del ligamento lateral interno.

Así las lesiones del ligamento cruzado anterior o del ligamento lateral interno asociadas a las lesiones de los meniscos son de especial gravedad y constituyen la famosa Triada.

La razón estriba en la distribución anatómica de la rodilla que permite movimientos en flexión y extensión de la rodilla pero impide movimientos de lateralidad y rotación.

Por ello en las lesiones del ligamento cruzado anterior el mecanismo lesional más frecuente es el giro brusco del cuerpo sobre la tibia produciendo un movimiento de rotación forzado en la rodilla que son los que se producen de forma violenta en las caídas de esquí cuando una pierna se desvía bruscamente hacia la zonal lateral del cuerpo.

La práctica del  snowboard o tabla de esquí a nivel popular se generalizó en la década de los 80 y condicionó un aumento de lesiones en la muñeca y clavícula ya que en esta modalidad las rodillas no suelen lesionarse al ir paralelas y sujetas a la tabla.

Posteriormente por frecuencia son las lesiones de hombro (12%) o dislocaciones en las que la cabeza del húmero se sale de su ubicación habitual.

Después irían las fracturas de muñeca y el llamado “pulgar del esquiador”, una lesión causada cuando la correa del bastón se engancha con el dedo pulgar y produce un hiperextensión del ligamento.

También son frecuentes las fracturas de tobillo generalmente por llevar la bota aflojada o por no saltar la fijación. Seguirían en frecuencia las lesiones del tronco, fracturas costales y la columna, aplastamientos de los cuerpos vertebrales.

Los cortes severos, producidos por los cantos de las tablas, son muy aparatosos pero muy escasos: 10 o 15 por temporada.

Los traumatismos craneoencefálicos alcanzan el 6 % de las lesiones en los adultos y el 50% de las lesiones de los niños, de ahí la importancia de utilizar caso de esquiar. Recordaremos la grave lesión cerebral del piloto Michael Schumacher aunque llevaba casco.

P.- ¿Cuáles son las causas que pueden producir lesiones durante la práctica del esquí?

Son varias las causas que pueden producir lesiones durante la práctica del esquí:

  • Falta de preparación física. El esquí es un deporte que requiere una buena forma física porque hay que combinar resistencia, flexibilidad y fuerza para saber caerse, levantar, girar, subir pendientes. Es necesaria una preparación previa de esta musculatura  iniciando ejercicios unas 6 semanas antes del esquí.
  • Cansancio. La mayoría de las lesiones se producen al final de la jornada de esquí porque nuestra atención está disminuida. El cansancio y la pérdida de calidad de la nieve, contribuyen al aumento de las lesiones y a su gravedad.
  • Indumentaria o material incorrecto. La ropa ha de ser cómoda, transpirable y antideslizante (tiene especial importancia en las caídas). La bota ha de adaptarse anatómicamente al pie y permitir movilizar los dedos pero no el pie ni el talón.

La fijaciones son de gran importancia y han de ajustarse en función del peso y nivel del esquiador. El casco es un elemento fundamental para evitar lesiones en el cráneo y la cara, y al mismo tiempo para proteger del frío. Su utilización es recomendable tanto en niños como en adultos.

Las gafas han que ofrecer una buena protección contra los rayos ultravioleta incluso en días nublados.

  • Mala calidad de la nieve. La calidad de la nieve puede variar en poco espacio de tiempo, especialmente a final de temporada con las placas de hielo o las balsas de agua y si ocurre al final de la jornada las posibilidades de lesión son importantes.

Es importante el aporte de líquidos (agua o bebidas isotónicas si el esfuerzo es importante) , antes, durante y después del ejercicio . Esto contribuye a retrasar la fatiga y mejora el rendimiento.

Recordar finalmente que una técnica adecuada y el conocimiento real de la propias posibilidades en una situación concreta evitarán gran número de lesiones.

prevenir lesiones esquí

P.- ¿Se puede hacer prevención? ¿Se puede aprender a caer?

Dr. P.- Uno de los problemas de esta disciplina es que al ser un deporte social la gente lo toma más como una actividad colectiva que como un deporte de riesgo moderado, que lo es.

Muchas personas además lo practiquen después estar todo el año sin realizar ninguna actividad física por lo que antes de comenzar la temporada d esquí deberíamos prepararnos potenciando la musculatura de nuestras extremidades inferiores especialmente, cuando hablamos de un deporte que se va a practicar de golpe durante cuatro o seis horas diarias. Ni siquiera se hidratan adecuadamente.

Programar un tipo de lesión no es fácil, pero quien haya dado con los huesos contra la nieve en más de una ocasión sabe que cuando se pierde la vertical, el tiempo transcurre muy lento por la cabeza, o el cerebro piensa muy rápido de modo que da tiempo a «analizar» la nueva posición.

Es mejor que la lesión sea de manos o codos que de rodilla o cadera.

Si se ha llegado hasta ese punto de consciencia de la caída es porque ningún objeto nos ha frenado en seco hasta el momento, luego no vamos mal. Hay que luchar por pararse cuando se tiene una postura correcta y lo más segura posible, y no olvidar que relajados siempre se absorbe mejor un golpe que tensos.

Cualquier médico querría que el golpe recaiga sobre las articulaciones menores. Lo normal es caer de lado y resbalar hasta parar, y lo deseable es que las fijaciones salten cuanto antes y tratar de amortiguar el golpe con las manos.

Es mucho mejor que la lesión se produzca en las manos o el codo que en la rodilla o la cadera; aunque para ello haya que variar la posición tras la caída, porque es con lo que solemos detener los golpes.

P.-  Vemos a gente muy mayor practicando el esquí. ¿Hay alguna edad en que debamos decir “basta”?

Dr. P.- Estoy plenamente convencido de que el límite lo pone la persona que esquía. Si esta persona ha esquiado desde su juventud y su nivel de experiencia es alto prolongará la actividad más que aquellos que la empezaron más tarde.

Por eso la pericia y la experiencia pueden suplir la pérdida de reflejos aparejada a la edad y esto sucede en casi todas las actividades.

P.- ¿Qué es lo primero que debemos hacer cuando nos caemos y sospechamos que nos hemos hecho daño?

Dr. P.- De entrada, deberemos estarnos quietos y tomar conciencia de nuestra posición y estado. Valorar poco a poco si estamos plenamente conscientes y luego autoevaluarnos movilizando las piernas, la cabeza, comprobando si nos duele la espalda o el cuello y luego analizar el movimiento de nuestras extremidades.

Finalmente, y cuando veamos que todo está en su sitio incorporarnos gradualmente, primero sentándonos y ya al rato si no hay novedades incorporarnos totalmente.

Si vemos que no podemos movernos a causa del dolor o por otra razón hay que hacer que llamen a las asistencias.

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Calle de Francisco de Vitoria, 13 50008 Zaragoza