212018Dic
¿Qué se encuentra detrás de las enfermedades de garganta de los niños?

El dolor de garganta en niños es bastante frecuente, especialmente cuando comienzan a ir a la guardería o al colegio, o empiezan a relacionarse con otros niños. Detrás del conocido dolor de garganta o faringitis se encuentran términos como anginas, amigdalitis estreptocócica o amigdalitis, pero no todo el mundo tiene claros los límites y las diferencias entre ellos, tanto en lo referente a sus síntomas como a los tratamientos.

“La faringitis ocurre cuando la faringe, todo el tejido que hay alrededor de las amígdalas, está roja y está inflamada”, explica el doctor Jorge Alfaro, especialista en Otorrinolaringología en Zaragoza. La amigdalitis, por su parte, denota una inflamación en las amígdalas, comúnmente llamadas anginas, y la amigdalitis estreptocócica, causada por una bacteria, además presenta placas de pus.

En bebés, niños pequeños y en edad preescolar, el dolor de garganta suele ser consecuencia de una infección viral y, por lo tanto, no requiere medicamentos específicos. Pero si tu hijo tiene un dolor de garganta persistente, acompañado o no de fiebre, dolor de cabeza, de estómago o fatiga extremas, es conveniente que el pediatra realice un cultivo de la garganta para determinar el origen y la naturaleza de la infección.

Además, es necesario tener en cuenta que la mayoría de las infecciones de garganta son contagiosas y se transmiten a través del aire antes incluso de que aparezcan los primeros síntomas, por ello resulta difícil evitar que tu hijo contraiga la enfermedad. Y la amigdalectomía o extirpación de las amígdalas solo es recomendable en casos muy concretos.

Sin embargo, pese a las modas, tendencias y creencias que siempre han rodeado a esta intervención, tal y como asegura Alfaro, “existe un protocolo para quitar las amígdalas” y, uno de los criterios indiscutibles para extirparlas es la presencia de la apnea del sueño, una patología que afecta a uno de cada diez niños que roncan y que puede perjudicar a su rendimiento escolar e incluso hacer que pierdan puntos de coeficiente intelectual.

Pregunta.- ¿Por qué hay niños que siempre sufren con la garganta y otros que siempre están con mocos?

Jorge Alfaro.- En primer lugar, porque se contagian entre ellos en las guarderías. Pero, además, hay niños que tienen el tejido adenoideo -las vegetaciones clásicas que hemos llamado siempre- más desarrollado. Este es un tejido linfoide, un tejido granuloso que tenemos en la parte posterior de las fosas nasales y que se hipertrofia para luchar contra las infecciones de repetición, es decir, ese tejido se queda grande y produce mucho moco.

Y también hay otros niños que tienen las amígdalas con criptas, con agujeritos, con cavernas en las cuales se depositan los restos de comida, detritus de células… y eso se infecta y da más anginas, más amigdalitis.

P.- Cuatro de cada cien niños con edades entre dos y ocho años roncan, y de ellos, uno de cada diez sufre apnea del sueño. Según los otorrinos, además, los niños roncadores pueden perder hasta 11 puntos de su coeficiente intelectual, lo que puede afectar a su rendimiento escolar. Usted es pionero en España en una intervención que lo soluciona, ¿realmente roncar es tan grave?

J. A.- El ronquido sencillo, el hacer ruido nada más no es tan grave, el problema es hacer apneas, que es cuando el niño no oxigena bien el cerebro durante el sueño. El cerebro está en una fase de desarrollo, entonces es muy importante que oxigene bien por la noche. Ese niño que hace apneas lo que hace es intoxicar un poquito ese cerebro con CO2, por eso baja el rendimiento intelectual. Lo bueno es que si a ese niño lo operas y le solucionas el problema de las apneas, automáticamente recupera sus once puntos. Eso está demostrado.

P.- O sea, que hay que vigilar muy bien que el niño no tenga apneas…

J. A.- Eso es lo importante. A las dos o tres horas desde que el niño se acuesta, que es cuando se produce la fase profunda del sueño, la fase REM, entonces debería acercarse la madre o el padre y ver si el niño hace las paradas respiratorias.

P.- ¿Y en qué consiste la intervención que soluciona este problema?

J. A.- La intervención que soluciona este problema consiste en reducir las amígdalas con láser y extirpar las vegetaciones (las vegetaciones siempre las extirpamos por completo por vía endoscópica).

Las amígdalas, hasta los 10, 12 o 14 años, forman parte del sistema inmunitario, lo ayudan, son un complemento, por eso hacemos esta técnica parcial, que es una técnica conservadora. Con el láser CO2 lo que haces es cortar un trozo de amígdala para dejar espacio. Esos niños respiran y dejan de roncar y de hacer apneas casi en el mismo momento que suben del quirófano. Y lo espectacular es que esos niños en el día de mañana pueden coger anginas porque dejamos parte de amígdalas.

P.- ¿Cómo podemos atenuar los síntomas de la amigdalitis en los niños?

J. A.- Si la amigdalitis ya está declarada y el niño tiene sus placas de pus y tiene la fiebre alta, que es lo típico, entonces el tratamiento es el sintomático de bajarle la temperatura con antitérmicos si hace falta, y, si el niño es muy pequeñito, bañarlo a 36ºC, y darle el tratamiento antibiótico oportuno.

Y, si lo que intentamos es prevenir, entonces tenemos que acudir o al pediatra o al otorrino e intentar hacerle algún tipo de autovacuna o darle algún tipo de defensas, como los probióticos, que están muy de moda, etc.

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P.- Ha habido épocas y modas en las que operar a un niño de amígdalas no tenía buena prensa, pero si el problema se vuelve crónico, ¿se corren riesgos con esta operación?

J. A.- Bueno, ya tenemos unos criterios, un protocolo para quitar las amígdalas, ya no hay que estar dudando si sí o si no. Los criterios son: el problema obstructivo que hemos comentado, es decir, que ronque o haga apneas o que el niño esté vomitando todo el día, que no pueda tragar porque no tiene espacio, o ya los criterios infecciosos. Estos criterios son entre 7 y 9 infecciones en un año, entre 5 y 5 en dos años consecutivos o 3-3-3, tres infecciones. Cuando digo infecciones son con placas de pus y fiebre alta.

Hay que diferenciar entre la amigdalitis vírica y la amigdalitis estreptocócica o bacteriana. La bacteriana es la que tiene placas de pus y da la fiebre tan alta. Cuando tú ves las amígdalas tan inflamadas y rojas y no hay placas de pus es vírica y a esas, normalmente, no les damos antibióticos. Solamente se dan antitérmicos si hay una fiebre en picos.

P.- ¿Cuál es la diferencia entre un dolor de garganta, faringitis y amigdalitis?

J. A.- Dolor de garganta lo producen la faringitis y la amigdalitis. La faringitis es cuando la faringe, todo el tejido que hay alrededor de las amígdalas, es decir, la parte posterior de la garganta, está roja y está inflamada. Y la amigdalitis es cuando está localizada solamente en las amígdalas palatinas, llamadas anginas, que esas son las que se ponen con placas de pus y se inflaman.

P.- Y los mocos, ¿Qué son exactamente? ¿De dónde salen?

J. A.- El moco lo producen las mucosas de las fosas nasales como defensa. La nariz es el filtro que humedece el aire, que lo limpia de impurezas y que lo calienta. Lo que hace la nariz es producir moco para barrer las bacterias o los elementos patógenos que entran por la nariz en la respiración normal.

P.- ¿El color de los mocos es significativo?

J. A.- Claro. Una cosa es el flujo blanco acuoso, como agüilla, que suele ser más común en los alérgicos, y luego ya pasa a amarillo y se pone más denso el moco, hasta verde, un verde que puede llegar a maloler, que es cuando hay una infección y una sinusitis importante.

Dr. Jorge Alfaro García – Especialista en Otorrinolaringología

  • Unidad del vértigo y oído interno
  • Microcirugía de la sordera
  • Otorrinolaringología Infantil
  • Cirugía Endoscópica Nasosinusal
  • Cirugía funcional de la nariz
  • Cáncer de garganta y laringe
  • Acúfenos

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C/ Zurita 7, Pral Izq - 50001 Zaragoza

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