¿Es lo mismo espolón calcáneo y fascitis plantar?

Fascitis plantar y espolón calcáneo son dos patologías que invitan a la confusión y se tienden a reducir a una única categoría, pues ambas provocan dolor en la misma parte del cuerpo: el talón. Sin embargo, existen pequeñas variaciones que diferencian una dolencia de otra.

La tatalgia o el dolor en el talón es una afección muy común sobre todo entre deportistas, ya que esta parte del cuerpo es la que recoge y amortigua el impacto entre pie y suelo durante una carrera, pero lo cierto es que eso no exime a quienes, por el contrario, llevan un estilo de vida más sedentario.

Diferencias entre espolón calcáneo y fascitis plantar

El espolón calcáneo y la fascitis plantar son dos condiciones diferentes, aunque estrechamente conectadas, que causan un dolor crónico o intermitente en pies y talones.

El espolón calcáneo se trata de un resalte óseo, un depósito de calcio, que aparece como consecuencia de pequeños traumatismos que provocan inflamación en el talón y pueden dar lugar a calcificaciones. Según estudios recientes, una de cada diez personas tiene espolones en el talón, pero solo un 5% de la población, es decir, una de cada veinte personas, presenta dolor.

El dolor de estos espolones se da únicamente en el hueso del talón, también llamado hueso calcáneo, y se traduce en una sensación punzante debido a que los depósitos de calcio inciden sobre el tejido graso de la almohadilla. Por regla general este dolor es peor al comienzo del día.

La sintomatología de la fascitis plantar es bastante más amplia que la de los espolones calcáneos. La fascia plantar es una estructura musculoligamentosa que une la parte frontal del pie con el talón y, cuando se inflama, producto de soportar un peso extra, llevar un calzado inadecuado o estar muchas horas de pie, produce la denominada fascitis plantar, la inflamación de este tejido.

A diferencia de los espolones calcáneos, la fascitis provoca dolores en el área del pie y el talón y puede dar lugar también a enrojecimiento, hinchazón e inflamación de esta parte del cuerpo.

Causas de los espolones calcáneos y la fascitis plantar

Es muy importante conocer las causas o los factores de riesgo que pueden generar este tipo de dolencias para actuar de forma precavida y, evitar, en la medida de lo posible, que aparezcan o se desarrollen dichas lesiones. De esta manera, entre las raíces sobre las que se fundamentan tanto los espolones calcáneos como la fascitis plantar se encuentran:

  • Llevar calzado inadecuado o falto de apoyo.
  • Sobrepeso y obesidad.
  • Pasar muchas horas de pie.
  • Excesiva tensión en los músculos de la pantorrilla, lo que dificulta la flexión del pie.
  • Realización de actividades que causen fuerte impacto en el pie, como correr o practicar otros deportes.
  • Tener el arco del pie muy pronunciado.

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¿Cómo se diagnostican estas patologías?

En el caso de que usted presente alguno de los síntomas mencionados anteriormente, el doctor Félix Pastor, especialista en Traumatología en Zaragoza, recomienda acudir cuanto antes a su médico con el objetivo de obtener un diagnóstico temprano y ajustado, y poder tratar la afección desde el primer momento.

A la hora de examinar la zona afectada, el médico podría pedirle estudios mediante imágenes, que ayudan a conocer la fuente del dolor, es decir, si este está causado por una inflamación o se trata de otro tipo de patología.

El estudio más utilizado a la hora de reconocer enfermedades como los espolones calcáneos o la fascitis plantar es la radiografía o los rayos X, que generan imágenes claras de los huesos y ayudan a los doctores a descartar fracturas, pequeñas fisuras u osteoartritis.

Tratamiento

Una vez diagnosticadas este tipo de patologías es necesario iniciar un tratamiento que, puede ser de carácter no quirúrgico o puede exigir al paciente someterse a la cirugía.

Tratamientos no quirúrgicos

Antes de pasar por el quirófano, los pacientes prueban los denominados tratamientos simples, entre los que se incluyen la ingesta de fármacos antiinflamatorios y analgésicos o la realización de fisioterapia:

  • Aplicación de hielo. Uno de los remedios para reducir la inflamación y la hinchazón del talón y, además, insensibilizar la zona y reducir así, ligeramente, el dolor, es la aplicación de hielo durante veinte minutos unas tres o cuatro veces al día.
  • Reposo. Uno de los primeros pasos para erradicar o, al menos, disminuir el dolor, es reducir considerablemente o suprimir por completo las actividades que agravan dicho dolor, especialmente aquellas que suponen el impacto del pie contra superficies duras como el suelo.
  • Ejercicio moderado. Por el contrario, si sospecha que la fascitis puede estar agravada por la tensión en los músculos de la pierna es conveniente realizar ejercicios de estiramiento de la pantorrilla y la fascia plantar de corta duración y numerosas repeticiones.
  • Fármacos antiinflamatorios no esteroides. Dentro de esta categoría se incluyen medicamentos como el ibuprofeno o el naproxeno, que reducen la inflamación y el dolor.
  • Inyecciones de corticoides. En ocasiones es necesario recurrir a medicamentos de carácter esteroideo que se inyectan directamente en la planta del pie.
  • Uso de zapatos ortopédicos o plantillas especiales.
  • Fisioterapia concentrada en el estiramiento de los músculos de la pantorrilla y la fascia plantar.
  • Uso de férulas por la noche que estiren la fascia plantar.
  • Terapia extracorpórea de impulsos eléctricos (ESWT), que estimula la cicatrización del tejido dañado.

Tratamiento quirúrgico

El tratamiento quirúrgico se debe considerar tras comprobar que todos los tratamientos anteriores no han resultado eficaces.

Entre las intervenciones que se pueden realizar para corregir los espolones calcáneos y la fascitis plantar se consideran la recesión de los gemelos o gastrocnemio, que busca alargar los músculos de la pantorrilla, o la liberación de la fascia plantar, mediante la cual se corta el ligamento para aliviar la tensión en el tejido.

La mayoría de los pacientes obtiene buenos resultados tras la cirugía aunque, pese a que no existen demasiadas complicaciones, hay pacientes que no obtienen un alivio completo tras someterse a la intervención.

La mejor opción es acudir a un médico especialista que nos de un diagnóstico preciso y nos recomiende el mejor tratamiento para nuestro caso en concreto.

Dr. Félix Pastor, traumatólogo en Zaragoza

Experto en:

Pedir cita con Dr. Félix Pastor Loscertales

Calle de Francisco de Vitoria, 13 50008 Zaragoza

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