242018Abr
Ansiedad: ¿Cuándo se convierte en un problema y qué debemos hacer?

Aunque pueda parecer una cifra muy elevada, según recientes estudios un 40% de la población española padece ansiedad o depresión y, llamativamente, sólo la mitad se trata. Es probable que en tu entorno haya varias personas que sufran estos trastornos o incluso seas tú mismo.

Se trata de una cifra que, además, puede ir en aumento ya que sabemos que patologías como la depresión, la ansiedad, el abuso del alcohol o los trastornos del sueño ha aumentado en los últimos años entre un 20 y un 40%. De hecho, la ansiedad es ya la enfermedad más citada por los españoles, por delante de la depresión.

Si hablamos de ansiedad cabe destacar que existen dos tipos: sana y patológica. Generalmente relacionamos la ansiedad con algo negativo, porque nos hace sentir nerviosos, preocupados, nos sentimos angustiados y en definitiva no nos permite estar relajados ni descansar.

Sin embargo, la ansiedad es necesaria para nuestra supervivencia puesto que nos pone alerta ante situaciones de riesgo, es un mecanismo de defensa que surgió en la antigüedad, cuando debíamos enfrentarnos a dificultades de la naturaleza. Las respuestas que se generaban podían ser dos; huir o luchar.

Pero cuando lo que sentimos es incapacitante para la persona que lo sufre, hablamos de ansiedad patológica y es entonces cuando debemos buscar ayuda profesional.

Es aconsejable acudir al psicólogo cuando la ansiedad nos genera malestar físico o psicológico”, explica Paola Pérez, especialista en Psicología en Zaragoza y miembro del equipo del psiquiatra Vicente Ezquerro.

“Si advertimos que no aparece asociada a determinadas situaciones, que su duración es ilimitada o la intensidad excesiva. En este caso, la ansiedad se ha convertido en disfuncional y es conveniente tratar el problema”, añade.

Pregunta.- ¿Qué es la ansiedad? ¿Qué tipos de ansiedad existen?

Paola Pérez.- Cuando hablamos de ansiedad hablamos de una experiencia emocional universal en las personas, desencadenada por las inquietudes habituales.

Debemos tener en cuenta que no siempre es una patología, sino algo normal y adaptativo. El peligro ante el que nos encontramos puede ser real, en ese momento decimos que la ansiedad que se genera es positiva, nos ayuda a superar el obstáculo… Pero si ese peligro no es real, si está condicionado por experiencias previas, entonces la respuesta será probablemente nociva para el individuo. Entonces podemos hablar de ansiedad como patología.

En base a esto podemos decir que existen dos tipos de ansiedad: sana y patológica.

Ansiedad sana es aquella asociada a miedos reales, la hemos podido aprender por observación o por la propia experiencia. Y la ansiedad patológica, que es la presentación más común en psiquiatría, es un síntoma primario asociado a muchos trastornos psicológicos. Esta es una ansiedad abrumadora y puede llegar a ser incapacitante para la persona que la sufre.

P.- ¿Han aumentado en nuestro país los casos de ansiedad debido a la crisis o incertidumbre económica y laboral?

P.P.- Sí. La inestabilidad laboral o la falta de trabajo son factores que hacen aumentar el estrés y la ansiedad, el trabajo es algo más que un sueldo, está relacionado con la autoestima, la autonomía, la pertenencia social.

En las personas jóvenes la falta de expectativas a nivel laboral también hace aumentar los casos de depresión o trastornos de ansiedad, debemos tener en cuenta la expectativa de futuro a la que se enfrentan; la dificultad de independizarse, los trabajos precarios… esto provoca mucho malestar.

Sabemos que hay personas más vulnerables genéticamente a sufrir ansiedad, pero también el entorno puede provocarla. Vivimos en una sociedad que fomenta la ansiedad, una sociedad acelerada, con enormes expectativas y muy competitiva.

Cuando no alcanzamos nuestros objetivos nos frustramos y se genera un malestar.

P.- ¿Cuáles son los principales síntomas de la ansiedad? ¿Cómo podemos saber si la estamos sufriendo?

P.P.- La ansiedad se experimenta en diferentes niveles: por un lado, encontramos sintomatología física como taquicardia, sequedad de boca, palpitaciones y opresión en el pecho, es la sensación de que “nos falta el aire”… Las personas experimentan temblores, sudoración, pueden sentir molestias en el estómago, incluso náuseas, también observamos alteraciones de la alimentación. A nivel muscular tensión y rigidez, cansancio y sensación de mareo. En ocasiones, si la activación es muy alta podemos llegar a ver alteración en el sueño e incluso en la respuesta sexual.

A nivel psicológico las personas experimentan inquietud, irritabilidad, sensación de agobio, peligro e inseguridad, temor a perder el control, en casos de mayor gravedad miedo a volverse loco o sensación de muerte inminente.

ansiedad

Es importante tener en cuenta que no todas las personas experimentan los mismos síntomas ni con la misma intensidad, cada persona responde de diferente manera en función de su predisposición.

Podemos sufrir ansiedad ante diversas situaciones, por ejemplo, cuando tenemos un exceso de trabajo, ante un examen importante o si queremos conseguir un objetivo concreto, pero esta ansiedad, como hemos dicho, no tiene por qué suponer una patología.

Síntomas de la ansiedad

  • Tener problemas para dormir, tanto para conciliarlo como despertarse más temprano de lo habitual.
  • Sentir los músculos del cuerpo en tensión la mayor parte del día y la mayoría de los días, tener dificultad para relajarnos
  • Experimentar malestar físico general; sensaciones de molestia en el estómago, hinchazón, gases, estreñimiento, sudoración, mareos, náuseas entre otras.
  • Tener pensamientos que “van por libre”. Son incontrolables y el contenido suele provocar más preocupación aumentando la sensación de nerviosismo.
  • La sensación de inseguridad es común en las personas que sufren ansiedad.
  • Estar más irritable.

P.- ¿Cuándo pasa de ser un problema menor a convertirse en un auténtico trastorno que nos condiciona la vida?

P.P.- Empieza a ser un trastorno cuando supera en intensidad y frecuencia la normalidad, podemos decir que se convierte en patológica cuando deja de ser adaptativa provocando un malestar significativo con síntomas que afectan al plano físico, psicológico y conductual.

P.- ¿En qué se diferencia la ansiedad generalizada con un ataque de ansiedad puntual?

P.P.- El trastorno de ansiedad generalizada y el trastorno de angustia coinciden en el bajo umbral de tolerancia a la ansiedad, son dos trastornos emparentados clínicamente, a veces superpuestos.

El trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza por una preocupación irracional, desproporcionada y persistente sobre diferentes áreas del día a día. La ansiedad domina al individuo y esto afecta negativamente en su funcionamiento normal diario.

Las crisis de angustia o también llamados ataques de pánico son muy limitantes, llevan a quien los sufren a evitar ciertas situaciones que podrían desencadenar en ataque. Estas crisis son breves, pero incapacitan a quien la sufre. Aparecen de manera repentina y suelen ser recurrentes.

P.- ¿Cuándo debemos visitar a un psicólogo?

P.P.- Aconsejaría consultar con un especialista por ejemplo si observamos que la ansiedad cada vez es más elevada, si nos afecta o interfiere en otras áreas de nuestra vida o si hemos intentado solucionarlo por nuestra cuenta y no hemos tenido éxito.

En cualquier caso, darle la importancia que tiene, no dejar pasar el tiempo puesto que el problema puede agravarse.

Cuanto antes solicitemos ayuda mejor.

P.- ¿Qué tratamientos existen para la ansiedad?

P.P.- Las personas con ansiedad buscan tratamiento de forma activa, a menudo llegan a consulta con largo historial de terapias a sus espaldas.

Lo primero que debemos hacer es tranquilizar al paciente, y llevar a cabo un análisis detallado de los síntomas, de las situaciones que los provocan, la historia de su desarrollo y las medidas que ha intentado por su cuenta antes de acudir a nosotros.

Es importante encontrar el origen real del trastorno y dotar de herramientas a la persona para que controle su ansiedad desde la seguridad.

Además de la terapia psicológica, el tratamiento psicofarmacológico es clave. La medicación adecuada nos ayuda a reducir la intensidad de los síntomas para poder abordar el origen de la misma.

tratamiento-ansiedad

P.- ¿Realmente tiene cura la ansiedad o es un trastorno que acompaña toda la vida a quien lo padece?

P.P.- Como hemos dicho la ansiedad no es una enfermedad sino una respuesta normal, por lo tanto, sí que nos va a acompañar toda la vida.

En consulta a menudo nos encontramos con preguntas del tipo: ¿me voy a curar?, ¿tengo solución?, y podemos decir que el pronóstico dependerá en gran parte del propio paciente.

Una finalidad del tratamiento es facilitar la comprensión de la ansiedad, muchas veces el problema es el propio temor del paciente a la futura ansiedad. Debemos ayudar a través de la terapia a reconocer las propias emociones y relacionarlas con la sintomatología presente.

P.- ¿Los niños también tienen ansiedad? ¿Y los adolescentes?

P.P.- Sí, por supuesto, la ansiedad es universal. Observamos desde la niñez ansiedad ante los extraños, aunque el grado de esta es sumamente variable, también podemos detectar ansiedad de separación de la madre cuando se ha establecido un vínculo sano con ella.

Los niños aprenden que el mundo es un lugar lleno de peligros, los padres muchas veces refuerzan esta idea, por lo que no es extraño encontrar pacientes con antecedentes familiares de trastornos de ansiedad o fobias.

Paola Pérez- Psicóloga en Zaragoza

Experta en:

  • Psicoterapia de adolescentes y adultos
  • Terapia de pareja
  • Peritajes
  • Psicodiagnóstico de Rorschach
  • Selección de Personal Mandos Medios y Directivos

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